Actualmente estamos asistiendo a un estancamiento cada vez más agudo de las actividad física y del deporte en los niños y en los adolescentes. Las nuevas tecnologías ocupan la práctica totalidad del tiempo del que disponen nuestros jóvenes. Las generaciones anteriores disfrutábamos mucho más de las actividades al aire libre. El apego que hoy en día demuestra nuestra juventud hacia la alta tecnología y la televisión supone por el contrario un desapego hacia los juegos tradicionales evitando la interacción con otros compañeros y amigos. Muchos de nuestros jóvenes están en camino de convertirse en subdesarrollados desde el punto de vista físico, además la automatización de prácticamente todo lo que nos rodea merma la posibilidad de que los niños pongan en marcha sus capacidades motrices y desarrollen cierto grado de autonomía.

La adicción y afición ilimitada mostrada por los niños y adolescentes hacia los smartphones, videojuegos, tablets..etc, deriva en uno de los problemas  más serios y peligrosos de la juventud actual, el sedentarismo.  El 61% de los niños entre 11 y 15 años pasa más de dos horas al día frente al televisor y hasta el 42% de los niños españoles tiene sobrepeso. Estos screenagers (jóvenes que pasan muchas horas frente a las pantallas) sólo encuentran satisfacción en el ocio digital. Ante este problema es fundamental un cambio de valores y prioridades en la vida de nuestros jóvenes. Es obvio que  las nuevas tecnologías han de conocerse y dominarse pero de forma racionalizada y regularizada. El sedentarismo infantil se ha convertido por tanto en una de las preocupaciones a las que los padres han de enfrentarse en la actualidad. El tiempo que deberían emplear los niños en comunicarse con otros lo emplean jugando con sus consolas, teléfonos móviles y demás gadgets modernos mermando notablemente su capacidad de comunicación y relación, y generando también problemas de sociabilidad.


Al igual que ocurre con los adultos los niños deberían seguir una pauta de ejercicio físico adaptado a sus necesidades , a sus capacidades y a sus preferencias. Ya llegará el momento de especializarse si nuestro joven deportista así lo requiere. El entorno más cercano del joven es el que inicialmente debería dar ejemplo. Será complicado infundir a los más jóvenes cierto interés por las actividades físicas si en su familia los hábitos saludables no están presentes, por lo tanto es tarea primordial de los padres aficionar a sus hijos en actividades deportivas y físicas que además de mejorar su capacidad de relacionarse y desarrollar las habilidades sociales, ayudarán a prevenir enfermedades que a largo plazo pueden dañar notablemente la salud y convertirlos en adultos enfermos. La actividad física además está asociada también a los beneficios psicológicos que reporta a los jóvenes cómo por ejemplo una mejora en el control de la ansiedad y la depresión, fomenta la autoconfianza, la interacción social y la integración. Asimismo fomenta los comportamientos saludables evitando el consumo de tabaco, alcohol y drogas.

La actividad física dirigida a niños y adolescentes podría consistir en juegos, desplazamientos, educación física o ejercicios programados en el contexto de su familia, amigos o en el colegio. Los objetivos de la actividad física en esta etapa básicamente van dirigidos a una mejora de las funciones cardiorrespiratorias y musculares, además de la salud ósea y reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La duración aconsejada para la actividad física sería durante al menos  60 minutos al día. En cuanto a la intensidad lo más recomendable sería una  intensidad aeróbica combinada con ejercicios vigorosos para fortalecer su musculatura. Al margen de las iniciativas desarrolladas en el ámbito escolar, el entorno familiar es un contexto fundamental a la hora de emprender un plan de actividad física para los niños y adolescentes. Para este entorno familiar  La Carta Europea Contra la Obesidad propone las siguientes líneas de actuación:

  • Proporcionar a los/as niños y adolescentes de ambos sexos ropa y equipo para realizar las actividades físicas.
  • Limitar el tiempo de pantalla (ver la televisión o vídeos, consolas, uso de ordenador).
  • Fomentar que jueguen al aire libre siempre que sea posible.
  • Promover que sean físicamente activos/as o participen en deportes.
  • Papel de los padres cómo modelos positivos y activos fomentando una vida activa y el deporte.
  • Planificar actividades físicas que impliquen a toda la familia.
  • Pagar las cuotas, matriculas e inscripciones y comprar los equipos necesarios para participar en programas deportivos y de actividad física.
  • Proporcionar transporte para las prácticas, juegos o actividades.
  • Fomentar que los/as niños/as y adolescentes participen en deportes o sean físicamente activos/as con sus amistades y vecinos/as.
  • Elogiarles y recompensarles por ser físicamente activos/as.
  • Centrarse en los logos deportivos o físicos positivos y no en los fracasos o los problemas.
  • Hacer que la actividad física sea divertida e interesante.


La tarea principal de enseñar hábitos de vida saludables debe proceder de forma inequívoca del contexto más cercano de nuestros jóvenes, las familias. Facilitarle el acceso a las actividades deportivas e incluso compartirlas puede ser un revulsivo más a tener en cuenta y a añadir en el proceso educativo de nuestros hijos. Las familias no pueden permanecer ajenos al problemas cada vez más acuciante y preocupante del sedentarismo entre la población infantil y adolescente. Es responsabilidad de todos evitar el desarrollo de una sociedad cada vez más enferma, para ello hay que empezar en las propias familias.

Eguzkiñe Intxaurbe



Actividad física en niños y adolescentes
ostirala, otsailak 27, 2015

Actividad física en niños y adolescentes


Correr en cinta puede considerarse una de las actividades físicas más denostadas e incluso estigmatizadas en el  mundo del corredor. La sensación de correr encerrado supone para muchos una auténtica tortura. Sensación de aburrimiento, sentirse absurdo por correr sin avanzar ni un sólo centímetro, sensación de asfixia por correr en un entorno cerrado . En fin, visto así es normal evitar de cualquier manera utilizarla, sin embargo hay circunstancias en nuestro día a día que pueden obligarnos a cambiar la rutina y vernos forzados a entrenar encerrados entre las cuatro paredes del gimnasio.

Personalmente creo que la sensación de correr en un espacio abierto es infinitamente mejor que hacerlo en el interior, no obstante debemos considerar la opción de la cinta como una alternativa dentro de nuestro plan de entrenamiento intentando buscar la motivación necesaria  y optimizar nuestros resultados sacando el máximo provecho al gimnasio.

La alternativa de correr en la cinta siempre hay que considerarla como segunda opción o como complemento. Muchas veces los horarios en el trabajo, los compromisos personales y familiares , la meteorología adversa entre otras cosas condicionan nuestro entrenamiento de modo que la posibilidad de seguir entrenando aunque sea en interior es algo que no debemos obviar. Se trata simplemente de modificar nuestro pensamiento y direccionarlo hacia el aprovechamiento de los recursos que tenemos, sean o no los que más nos gusten. Con un pequeño cambio en nuestras consideraciones podemos seguir entrenando e incluso porqué no, divertirnos.

En cualquier momento necesitaremos adaptar el entrenamiento a la realidad cotidiana. La consecuencia directa normalmente suele ser posponer la jornada deportiva e incluso anularla. Con los medios de los que disponemos actualmente para entrenar me parecería una sinrazón apartar la rutina de entrenamiento simplemente por prejuicios ante nuevas perspectivas y herramientas de trabajo como pueden ser las cintas de correr de las instalaciones deportivas.

Por supuesto que la idea inicial de correr en un entorno cerrado no resulta atractiva, pero menos apetecible será la sensación de haber perdido una jornada de entrenamiento. Creo que sólo con ese planteamiento inicial podemos buscar una razón para intentarlo y no caer en prejuicios que nos impidan continuar con la práctica de la actividad. Así que de un modo simple planteemos la cuestión objetiva de: prefiero no correr o por qué no intentarlo y sigo entrenando que es lo que más me gusta?. La respuesta para mí sería clara. Si me gusta correr, entrenar, darlo todo cada día cueste lo que me cueste, la poco atractiva cinta no impedirá que siga disfrutando de cada zancada sea en el exterior o en el interior. La actitud de cada uno es fundamental para afrontar los cambios de forma positiva y siempre buscar el lado bueno de las cosas. Una actitud negativa siempre conlleva frustración y evita aprender y experimentar con cosas nuevas.

La utilización por tanto de la cinta tiene por si misma un lado positivo, la de permitirnos continuar entrenando a pesar de los problemas cotidianos que nos pueden surgir, de tiempo, clima, horariosetc, de modo que su existencia nos facilita la opción de seguir corriendo e incluso adaptarnos a la rutina de entrenamiento exterior que teníamos planificada. Tanto si eres un corredor con un perfil eminentemente veraniego o si las ocupaciones laborales y familiares impiden muchas veces el desarrollo habitual de tu plan de entrenamiento la cinta se convierte en una alternativa muy válida y útil. De hecho los científicos Jones y Doust del Reino Unido realizaron una investigación que incluyó a 9 corredores experimentados y que demostró que al correr en cinta con una inclinación de un 1% el consumo de oxígeno es similar al de correr en la calle. En esa línea el Dr. Daniels recomienda una inclinación del 1-2% para lograr la equivalencia con la carrera en terreno llano y de paso disminuir el impacto.

El tapiz rodante en definitiva resulta francamente útil como  complemento. Ya hemos visto que el consumo de oxígeno es similar al entrenamiento al aire libre, nos permite igualar el entreno al exterior mediante al cambio en la inclinación disminuyendo además el impacto, también nos posibilita la simulación de cuestas  que podemos ir modificando en función de la necesidad del entrenamiento, asimismo los cambios de ritmo se trabajan excepcionalmente regulando simplemente la velocidad a la que queremos correr pulsando los interruptores creados para ello. Es por tanto un complemento fácil, eficaz que además no requiere de una equipación tan completa como la requerida por los entrenos al aire libre en invierno. Las cintas actualmente nos permiten programar el entrenamiento de manera que nuestra única preocupación sea seguir dicho plan  exactamente a como lo hemos introducido. En el exterior en multitud de ocasiones debemos buscar los recorridos que más se aproximen a nuestro programa, tarea que a veces se complica bastante.

Con respecto a las teorías que afirman que correr en cinta puede resultar lesivo, no hay estudios concluyentes al respecto por lo tanto no nos refugiemos en hipótesis para no utilizarla. Una mala postura y un técnica de carrera deficiente es igual de perjudicial en tapiz rodante como en el exterior así que el error habría que subsanarlo con el aprendizaje de una buena técnica, con un entrenamiento adaptado a cada deportista y con la elección adecuada del calzado entre otras cosas.



La cinta de correr nos ofrece la oportunidad de aprovechar nuestro tiempo y nuestro entrenamiento al máximo. Mentalmente es un desafío también. Si somos capaces de superar la sensación de monotonía y aburrimiento simplemente utilizando un mp3, imaginando recorridos en nuestra mente o superando esa sensación de hastío que a priori sentimos en un gimnasio podremos llegar a superar cualquier adversidad que nos encontremos en las carreras. No siempre corremos en las condiciones más favorables, dejamos de hacerlo por eso?, rotundamente no. Si fuese fácil no lo haríamos. Démosle una oportunidad a la cinta como complemento, seguro que obtenemos más beneficios de los que podemos imaginar.

Eguzkiñe Intxaurbe
La alternativa de correr en cinta
larunbata, otsailak 21, 2015

La alternativa de correr en cinta